He estado siguiendo las presentaciones del E3, y la verdad es que salvo el Kinect, que promete ser espectacular en cuanto a jugabilidad a pesar de ser una vuelta de tuerca más al camino de la wii, y quizás también la nintendo3DS, las presentaciones no me han aportado nada. A lo mejor es que la mitad lo pasé a 8x, quien sabe.
Me impresionaron algunas demostraciones tan espectaculares como poco agraciadas. Puedo comprender que descuartizar a un enemigo con una espada mientras está en el aire, partiendolo en múltiples trozos a cámara lenta mientras va cayendo una ducha de sangre, no es lo mismo que hacerlo en la realidad. Sin embargo, me parece bastante triste que los desarrolladores remarquen como valor del juego que puedes trocear a personajes virtuales cuanto quieras y por donde quieras, además de sádico. Pero no fue eso lo que realmente me sorprendió, sino la salva de aplausos que siguió desde el público. Podrían poner juegos de esos en los aeropuertos americanos en vez de pasar cuestionarios para detectar psicopatas.
En la presentación de otro juego, me causó estupor oir la risa floja que se le escuchaba de fondo al presentador cuando el protagonista, haciendose invisible se colocaba detrás de un enemigo y le pegaba un tiro en la nuca de la manera más cobarde. También hay que destacar lo que han mejorado mucho los movimientos de los personajes, podemos perpetrar todo tipo de actos violentos como estampar la cabeza de un tipo en una furgona mientras le pegas un tiro a otros dos personajes, para terminar dislocandole el brazo. A mi no me parece divertido, ni creo que pasara un buen rato con ello, por muy virtuales que sean los personajes.
En medio del baño de sangre presentaron un simulador de la vida real, el único en que los personajes sonreían de vez en cuando. De todas formas, nunca me ha gustado el concepto de este juego. Me gustan los juegos que me transportan a otros mundos. Para seguir una imitación de la vida real siguiendo unos patrones del "american way of life", prefiero tomarme unas birras con los amigos y vivir mi propia vida fuera del ordenador. Otro de los no sangrientos fue el active 2, que no tenía mala pinta en su versión Kinect. Los rabids me gustaron la primera vez que los ví, ahora están un poco gastados, desde hace tiempo tienen más gracia los cortos entre juegos que el juego mismo. Y acaban aburriendo por predecibles. Poco más, deportes y coches, un genero que me aburre soberanamente salvo excepciones.
Que no me vendan refritos sangrientos y sádicos por ocio para adultos. Soy el primero que se ha echado unos tiritos al counter strike con los amigos. Pero el grado de deshumanización que están demostrando las empresas desarrolladoras es excesivo (salvo Nintendo quizás). Nosotros o ellos, buenos o malos, amigos o enemigos ... ya no hay colores, salvo el blanco, el negro y el rojo sangre.
En fin, ninguna originalidad, mucha sangre y pocos juegos.